Ensayo: Creatividad e inteligencia

Introducción

“Cuando pretendemos lograr respuestas creativas e innovadoras, el rol del equipo es imprescindible”.

Lic. Eduardo Kastika, Los 9  mundos de la Creatividad en el Management

“Un equipo bien llevado no es una batalla de egos.

Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías se convierten en fuerzas creativas.

Es un asunto de actitudes.

No hay nada que perder ni ganar, en lo personal, en un trabajo de grupo…”

John Heider, El Tao de los líderes.

La mayoría de nosotros mira asombrados cualquier creación artística de otras persona, “mira, qué creativo es fulanito” ya veces sentimos que esa calidad, inherente de todo ser humano, está más lejos de nosotros que cualquier estrella dibujada en el firmamento.

Una vez mi hermana, terminando de leer el último libro de Harry Potter me dijo “No sé de dónde le saldrán tantas ideas,” al referirse a los personajes, ambientes y hechos que se describen en dicha serie de libros y películas. Y claro que es de asombrarse cómo algunas personas tienen esa facultad de traer de su mente un mundo fantástico y creíble.

La creatividad no es más que la habilidad de hacer algo, de crear. No nos vayamos a los extremos de decir que es “hacer algo que nadie haya hecho jamás”, pues estaríamos faltando a las mismas raíces de la palabra de donde proviene: “Crear”.

Por último, la pregunta principal para este ensayo es ¿Se necesita ser inteligente para ser creativo?

Desarrollo

¿Soy creativo? Es una de las preguntas a las que muchas veces recurrimos cuando hacemos algo “¿soy creativo?”, intentamos criticar nuestra capacidad de inventar, quizá no algo extraordinario, sino simplemente crear. Eso es ser creativo, al hacer algo, por más insignificante que sea ya somos creativos: Al dibujar un rostro, modificar una canción, escribir un poema o un simple cuento – más allá de qué tan bien o qué tan bueno seamos en ellos -, el simple hecho de haberlos llevado a cabo, eso es creatividad.

Pero no nos vayamos a extremos, el simple hecho de vivir el día con día implica creatividad para resolver los problemas que se nos plantean a cada instante. El sólo hecho de vivir y sobrevivir implica la creatividad innata que poseemos todos y cada uno de nosotros.

Claro que la resolución de problemas y la creatividad no son sinónimos, sino más bien uno lleva al otro, es inherente del anterior: Al resolver un problema y plantearnos una respuesta, esa es creatividad; mas no es creatividad la solución de problemas.

¿Dónde se encuentra la creatividad? No me refiero que si en qué lugar la encontramos, pues con cualquier cosa puede despertarse la chispa creativa de las personas, hasta con lo más absurdo o menos relacionado de lo que podamos pensar le puede, o nos puede llegar la inspiración y con ella la creatividad.

Me refiero que si en qué parte de nuestro cuerpo se “encuentra”: No se encuentra en le corazón, ni en los ojos, mucho menos en los oídos o en las manos; Algunos científicos afirman que la creatividad reside en el hemisferio derecho de nuestro cerebro, pero hay otros que afirman que la creatividad es un proceso que lleva un enlace entre ambos hemisferios.

¿Se puede desarrollar la creatividad? Desde luego, no es algo que se nos dé de súbito (aunque hay una teoría de la creatividad que así lo afirma), no nacemos con un sobre que diga “creatividad” y venga con cada uno de nosotros. Dentro de nosotros mismos hay una cantidad de cualidades que nos hace únicos y a partir de esto podemos ser creativos para diferentes aspectos: Mientras unos pueden ser buenos para escribir, otros pueden serlo para hablar, otros más para dibujar y así sucesivamente. Bien podríamos decir que donde más hábil eres, donde mejor te desenvuelves es donde más creativo eres.

En definitiva se puede desarrollar, pero no por ello quiere decir que se puede contabilizar, digo, nunca he escuchado decir a alguien “Fulanito es cinco creatividades más que perenganito”, sino que se va desarrollando a medida que experimentamos, nos arriesgamos e intentamos cosas nuevas; justo como todo lo que aprendemos, necesitamos ponerla en práctica para que se desarrolle.

Claro está que, los que saben del tema y lo han tratado durante muchos años dictan que no todos las personas creativas son iguales, pero que existen un numero de características que son las más comunes entre los individuos que se consideran como creativos: usualmente la diferencia ente aquellos que son muy creativos ( o altamente creativos ) de lo que son relativamente no creativos no reside en que los primeros sean mucho más inteligentes que los segundos. A veces estas personalidades altamente creativas comparten algunos hábitos o características como por ejemplo que son usualmente de carácter introvertido, suelen pasar largos periodos en exilio o en soledad. Además suelen ser muy intuitivos y tomar más atención por el significado abstracto del mundo exterior que de su percepción sensitiva.

De aquí que se piense que, por ejemplo lo escritores, sean unos ermitaños que se alejan de la sociedad, que en algunos de los casos así es. Pero como se dijo anteriormente no es un requisito indispensable.

Además de esos rasgos, hay otros como la confianza en sí mismo, el valor, flexibilidad, alta capacidad de asociación, fineza de percepción, capacidad intuitiva, imaginación, capacidad crítica, curiosidad intelectual, características afectivas de sentirse querido y protegido, soltura y libertar, entusiasmo, profundidad y tenacidad; las cuales también son compartidas entre los individuos considerados altamente creativos.

Pero la creatividad no es algo que siempre esté presente, como los latidos del corazón, o la sangre en nuestras venas. Hay veces que, por más creativo que seas, cuando te bloqueas no hay nada que hacer. Suele sucedernos a las personas normales muy a menudo, a veces cuando nos preguntan algo –usualmente en pruebas o exámenes de preguntas abiertas – y sabemos la respuesta perfectamente, pero cuando nos disponemos a desarrollarla en papel, simplemente nos bloqueamos y no sabes por dónde empezar, o simplemente se nos olvida todo lo que teníamos. “Es que lo tengo en la punta de la lengua”, eso suele suceder muy a menudo.

Quizá y la mejor forma de salir de este tipo de bloqueo sea simplemente no pensar en él, cambiar de tema, descansar y a la mejor al estar haciendo otra cosa, la respuesta se nos venga a la mente por alguna asociación extraña de ideas. Al menos a mi me sucede así.

También existen técnicas para la creatividad, que si bien como decía antes no se pueden cuantificar, bien pueden aumentar nuestra capacidad creativa de poco en poco. Esto no quiere decir que con estas técnicas se te asegure que vayas a ser un gran creativo de la noche a la mañana, sino que de cierta manera estimulan esa capacidad que ya tienes. Uno de ellos, el más común y sencillo de utilizar es el llamado “brain storm” o “lluvia de ideas” que es cuando un grupo de personas se juntan a lanzar ideas al azar para realizar algo, y a partir de estas formar una idea nueva, crear algo.

En la lluvia de ideas no existe idea absurda o loca, pues todas se toman en consideración y después se seleccionan las más oportunas para el problema en cuestión, primero se hace un aporte –sea racional o irracional- y ya luego de estas se seleccionas concienzudamente cuáles son las más adecuadas. Este método, aunque efectivo no siempre se puede llevar a cabo, pues no se puede contar – a veces – con la presencia de otras personas durante el proceso creativo.

El proceso creativo bien se puede explicar como la serie de pasos que se siguen para finalmente llegar a una idea creativa. Primero la mente del inventor debe estar preparada – ya sea a propósito o no – al juntar tanta información relevante como sea posible del problema en cuestión. Después se hacen planteamientos del problema en forma lógica evitando considerar una solución definitiva al mismo. Ya después llega la idea creativa o la respuesta al problema que sucede cuando el individuo creativo se encuentra en un estado de abstracción o comúnmente conocido como “soñar despierto”.

Este estado de abstracción, la mayoría de las veces, se dan en situaciones cotidianas como viajando en autobús, estando el baño o en cualquier situación cotidiana que nos permita ensimismarnos en nuestros pensamientos y poder entrar, de nuevo la mayoría del as veces inconscientemente, a un trance creativo.

Conclusión

Sino mal me equivoco no he mencionado ninguna vez la palabra inteligencia y esto es dado porque la creatividad y la inteligencia, en contraposición de lo que coloquialmente se piensa, no van ligadas ni tienen mucho que ver una con la otra.

Puede haber alguien que sea altamente creativo, pero sea medianamente inteligente; así como puede haber alguien que sea extremadamente inteligente, pero no sea para nada creativo.

De hecho hay una creencia popular que dice que, como algunos afirman que la creatividad reside en el hemisferio derecho del cerebro, las personas zurdas son más inteligentes o creativas pues su hemisferio derecho está más desarrollado que el de una persona diestra. Algunos estudios han demostrado que apenas existe relación visible entre las personas zurdas y la creatividad-inteligencia.

Hoy por hoy se considera que la creatividad y la inteligencia son capacidades mentales muy parecidas, pero a la vez bastante distintas. La inteligencia que se aprecia por evaluaciones tradicionales que consideran el pensamiento convergente (lo que la mayoría sabe o se sabe que es verdad o correcto), como la capacidad de. Mas sin embargo no hay prueba que nos diga qué tan creativos somos.

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